En un país imaginario a principios del siglo XVII, el joven Leandro y el pícaro Crispín, amo y criado, llegan cansados, hambrientos y sin dinero a una posada. Leandro se muestra preocupado por la situación en que ambos se encuentran, pero al simpático y cínico Crispín, para salir del apuro, se le ocurre hacer pasar a Leandro por un gran señor que viene a la ciudad en misión secreta; por tal motivo, no debe revelar su nombre ni su origen. De este modo logra que el hostelero los atienda con toda la consideración del caso.